Las marionetas beben en el Richelieu de Rubén Darío, al igual que los tres mosqueteros deben su espada al rey de Francia Luis XVI, una señora de aspecto decadente de los años 50, les acompaña, con sus zapatos de tacón
Wharhol no le dice a nadie donde va, pero si quiere ir a antros donde las chicas se dejen besar, en Rosario Pino las chicas del este establecen la ley del último trago, es decir los besos previo pago, entre la noche y la aurora aun trabaja alguna puta, a la gente le gusta atascar la Gran Vía de sueños hipotecados
Estaciones de metro del barrio de Bernabéu acoge a trabajadores de los andamio pasados de sustancias destructivas y mortales que se consumían hace 10 años, la enfermedad maldita de algunos músicos que son poetas
El búho real despierta por la noche con aires de amaneramiento, mientras que duerme por el día, las jóvenes y bellas damas acuden a escuchar música que les evoque romanticismo, actores de alta edad acuden a dichas salas cuando les deja un descanso el estresante ritmo de los teatros
Abogadas ahogadas en un tercio de cerveza, que hipotecan sus sueños por su príncipe azul, se toman dos copas de más y el subconsciente les hace declararse, quieren ser confidentes de lo que es confidencial, (a ese tipo de eventos acude la marioneta Sergio, mucho dinero pero imita al Almodóvar por su mala educación)
El portero del portal que yo nunca conocí sabe y oculta callado los secretos de la sórdida calle Jenner,del barrio de Rubén Darío
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La marioneta Urrutia se preguntaba donde estaba Carmen mientras que él la buscaba por el barrio de Salamanca, la respuesta era evidente estaba ahogada en un vaso de ginebra
La mujer de rojo, muestra su catolicismo mientras viaja en autobús, dando a entender o mostrando, su pasión por la novela histórica