miércoles, 24 de septiembre de 2008

Un tributo a M-Can

Como una canción de Mclan allí esperaba a Carolina, pero dándole la vuelta a la tortilla ella si tenía edad para hacer el amor, porque ella aprendió de los relatos y fantasías perversas en una noche de culos gordos, de cada jueves en una discoteca del centro de Madrid

Al igual que no podía contarle sus perversiones fetichistas, con Yamila una gordota de origen navarro, que le excitaba ver, como se acariciaba con la mano el dedo gordo del pie, puesto que su fantasía era que lo acariciase el mientras tanto el se los chupaba, y luego lo típico frotar el pie en la polla

Como escena de anticipación el le gustaba una Carolina que llevaba aparato , porque le daba morbo besarse con ella, lo que más le excitaba es que con su culo podía tirar una pila de abrigos bastante alta, y luego cuando ella bailaba y se arqueaba como un puente él tenia el pilar lo suficientemente duro para sujetar el puente

Sólo sabia de ella que trabajaba en una editorial apareció por sorpresa y luego al amanecer desapareció, y luego como si nunca existiese o hubiese existido el lugar no es relevante

Lo bueno es que el vinagre para las heridas, es que lleve dulce azúcar al final, buscaba una reina de las medicinas, que no se vendiesen en farmacia legal al conocer a la bella Carolina el diablo entra y está en tú vida

Pero lo que si se sabe es que si Carolina le tratase bien no se riese de el ni e le arrancase la piel, al final se tendrá que correr

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